Crisis mundial,
sin recuperación

La economía global atraviesa su peor momento desde 2009

Sin lugar para esconderse en un mundo
hiperconectado

Por Paul Wiseman
Associated Press (AP), 31/07/2012

Washington.– Seis de los 17 países que usan el euro como moneda están en recesión. La economía de Estados Unidos otra vez está en problemas. Y las superestrellas emergentes –China, la India y Brasil– no están en condiciones de salir al rescate: también les llegó la desaceleración.

La sombra que se alarga sobre una economía global que atraviesa su peor momento desde 2009 refleja una de las consecuencias de la globalización: no hay dónde esconderse.

Hoy, las economías del mundo están interconectadas como nunca antes, lo que implica que cuando una región se debilita, las otras también. Por eso la desaceleración europea está perjudicando a las fábricas chinas, y por eso esas fábricas chinas están comprando menos hierro brasileño.

Como resultado de esa desaceleración económica global, el FMI redujo su pronóstico de crecimiento mundial para este año a un 3,5%, el más bajo desde la caída del 0,6% de 2009.

Por el momento, son pocos los que creen que el mundo entrará nuevamente en recesión. El mes pasado, los bancos centrales de China, Gran Bretaña, Brasil, Corea del Sur y Europa rebajaron las tasas de interés, en un intento por darle un envión al crecimiento. Los líderes europeos empezaron a enfocarse en medidas de estímulo del crecimiento, y no sólo en reducciones de deuda y recortes.

Se espera especialmente que el gobierno de China tome todas las medidas necesarias para impedir que el deterioro de su economía se acelere. Y a pesar de la desaceleración que padecen, China y la India siguen creciendo a tasas con las que norteamericanos y europeos apenas pueden soñar.

Muchos economistas dicen que los planificadores políticos europeos no actúan con la rapidez necesaria para fortalecer los bancos y abaratar el costo del endeudamiento para Italia y España, y temen el impacto global que tendría un deterioro más profundo de la economía de la UE. Las bolsas de Estados Unidos y el mundo fluctúan al ritmo de los pronósticos sobre un desenlace de la crisis europea.

Últimamente, lo que más preocupa es que el margen de error ahora es mínimo: en Europa y Estados Unidos, el desempleo ya alcanza niveles propios de una recesión.

Durante mucho tiempo era Estados Unidos, por lejos, la primera economía mundial, era el que sacaba de apuros a la economía global. Ahora es Estados Unidos el que necesita ayuda. Tres años después del final oficial de la Gran Recesión, la economía norteamericana no logra ganar impulso. Por tercer año consecutivo, el crecimiento se estanca después de un prometedor primer semestre. La desaceleración global está comprimiendo las exportaciones norteamericanas, que desde que el país salió oficialmente de la recesión, en junio de 2009, representaron un inusual 43% del crecimiento norteamericano.

Los obstáculos que enfrenta Europa son aún más graves, con deudas soberanas aplastantes, bancos acuciados y magras tasas de crecimiento. El desempleo promedio de los 17 países de la eurozona es del 11%, el más alto desde la adopción de la moneda única, en 1999.

El último revés a la economía global lo asestó China hace dos semanas, al anunciar que su crecimiento será el más bajo de los últimos tres años. En el segundo trimestre, la segunda economía mundial creció un 7,6%, comparado con el mismo período del año pasado, la menor tasa de crecimiento desde principios de 2009.

Los países como China necesitan que sus economías crezcan a toda velocidad para dar respuestas a su crecimiento poblacional y a los millones de personas que abandonan las zonas rurales para buscar trabajo en las ciudades.

El crecimiento chino ya se desaceleró durante ocho trimestres consecutivos. Es la desaceleración más prolongada desde que se tienen registros, en 1992, según lo afirmó Yu Bin, investigador del gobierno.

En parte, esa desaceleración es intencional. En 2010 y 2011, los funcionarios chinos elevaron las tasas de interés y tomaron otras medidas para domar la inflación y enfriar el mercado inmobiliario.

"Misión cumplida", dice Cameron Peacock, analista de IG Markets, de Australia. "Ahora China tiene margen para relanzar su economía."

El impacto de la pobre demanda europea de productos chinos golpeó con fuerza las industrias manufactureras orientadas a la exportación que están afincadas en el sudeste del país. Algunas están recortando personal, y otras directamente cerraron.

China es el principal socio comercial de Brasil, octava economía del mundo. De acuerdo con la Federación de Industrias de San Pablo, durante 2012, Brasil sólo crecerá el 1,8%. La desaceleración de China redujo su necesidad de soja y hierro brasileños. Las industrias brasileñas, como el fabricante de aviones Embraer, están sufriendo la caída de la demanda.

Brasil también tiene un problema parecido al de Estados Unidos con las deudas por consumo: desde 2003, alrededor de 40 millones de brasileños se incorporaron a la clase media, con un voraz apetito de consumo. Los líderes brasileños confiaron en esos consumidores para vigorizar la economía y para protegerla de las turbulencias externas.

Pero la mayor parte de ese consumo fue a crédito. Y esas cuentas empiezan a acumularse. En un informe, Capital Economics, con sede en Londres, estimó que actualmente el pago de esas cuotas se come el 20% de los ingresos de los hogares de Brasil.

De igual modo se oscureció el horizonte para la India, la cuarta economía mundial. Durante el primer trimestre de 2012, su crecimiento se desaceleró a una tasa del 5,3% anual, la más baja en nueve años.

La desaceleración de los países emergentes podría complicar aún más la recuperación económica de Europa y Estados Unidos. Y cuanto más pobres se vuelvan los países ricos, más difícil será para los países emergentes recuperar su antiguo ritmo de crecimiento.


El gobierno de Angela Merkel admitió ayer que su economía
corre "riesgos significativos"

Alemania se estanca y va a una recesión

Agencia Reuters, 11/08/2012

Berlín.- Parecía blindada contra la crisis que somete al resto del mundo desarrollado, en especial a las otras potencias europeas. Pero en los últimos días, Alemania sintió el derrumbe a su alrededor y entró en riesgo de recesión, al conocerse indicadores que mostraron caídas en la producción industrial, las importaciones, exportaciones e incluso el hasta ahora invulnerable mercado laboral.

En una advertencia inusualmente dura, el Ministerio de Economía admitió ayer que esas cifras y una fuerte caída en la confianza empresarial apuntan a "riesgos significativos" para el panorama del país.

El próximo martes, los datos del producto bruto interno (PBI) para el segundo trimestre mostrarían un modesto crecimiento de cerca de un 0,2%. Pero según varios analistas, existe un creciente peligro de que la economía entre en recesión en esta segunda mitad del año, en momentos en que la zona euro, aquejada por un estancamiento crónico, necesita desesperadamente del crecimiento de su principal motor económico.

La desaceleración supone riesgos para la canciller Angela Merkel -quien buscará un tercer mandato en las elecciones del año próximo-, y podría influir en los votantes sobre su estrategia para combatir la crisis europea, especialmente si se acelera la incipiente alza del desempleo.

"La economía alemana está perdiendo impulso -no hay duda de eso- y en el tercer trimestre la economía se va a contraer en comparación con el segundo trimestre", dijo Joerg Kraemer, economista jefe de Commerzbank. "Las cosas irán cuesta abajo desde aquí. La economía alemana no está tan mal como el resto de la zona euro, pero no se puede desconectar, especialmente en la medida en que el crecimiento en China se ha desacelerado y sigue haciéndolo", agregó.

Alemania es conocida por su crecimiento impulsado por las exportaciones, pero la crisis europea golpeó a su mayor mercado, constituido por los demás países europeos. Cerca de un 40% de las exportaciones son enviadas a sus socios de la zona euro y un 60% a los de la Unión Europea en general. China, uno de los mercados de más rápido crecimiento de Alemania, y que representa alrededor de un 7% de las exportaciones germanas, también se está desacelerando.

Falta más de un año para las elecciones de septiembre de 2013, en las que Merkel pondrá en juego su continuidad como canciller, pero la crisis de la deuda europea le exigirá todo su empeño. Los meses que vendrán serán de por sí duros también a nivel interno. Su proyecto de abandono de la energía nuclear y la apuesta por más fuentes renovables avanza a paso lento. Los miembros de su coalición se pelean por un subsidio familiar, rebajas de impuestos y la equiparación impositiva de las uniones de homosexuales.

Reacción en cadena

Por ahora, poco le pueden importar estas discusiones al resto de Europa. Lo que prefieren saber los europeos es la postura de Alemania en la escalada de la crisis de la deuda y si aceptará y contribuirá con nuevos rescates.

Una fecha clave es la del 12 del mes próximo. Ese día, el Tribunal Constitucional alemán dará a conocer su fallo sobre la legitimidad del Pacto Fiscal europeo y del fondo permanente de rescate.

Pero aun cuando la sentencia sea positiva, el euro seguirá en peligro. La situación de Grecia y la posibilidad de que salga del espacio monetario podrían desatar una reacción en cadena y el fin de la eurozona.

"La estabilidad de la unión monetaria debería ser un objetivo en sí mismo, más allá de los costos asociados con esa búsqueda", dijo Otto Kentzler, presidente de la Confederación Alemana de Oficios Calificados, en referencia tanto al dinero que debería desembolsar Alemania para rescatar a otros países como al costo político que tendría para Merkel.

Puertas adentro, un sondeo para la emisora pública ARD mostró que el 56% de los alemanes estiman que la economía se deteriorará en 2013, en sintonía con la inminente recesión. También el desempleo, cuyas tasas son mucho más bajas que el promedio europeo -7,9% contra 22,6% en la desocupación juvenil-, empieza a subir. Grandes compañías como Deutsche Bank, la firma de energía RWE y el distribuidor de acero Kloeckner presionan con despidos.

Los frentes de Merkel

Si Alemania entra en recesión, Merkel enfrentará dos conflictos. Por un lado, tendrá que decidir si su país sigue contribuyendo abultadamente a los rescates de otras naciones; por el otro, deberá tratar de salvar su propia popularidad para lograr la reelección el año próximo.

El rescate: 190.000 millones de euros aportará Alemania para el nuevo Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), destinado a los rescates a los países de la eurozona en riesgo. El MEDE contará con un máximo de 700.000 millones de euros, de los cuales Alemania será el máximo aportante, con un 27%.

Riesgos: Uno de los mayores temores de los países más débiles de la eurozona es que una posible recesión de la economía alemana ponga en riesgo los aportes de Berlín a los fondos de rescate europeos.

La reelección, 66% de popularidad: Según la encuesta de julio de Infratest-ARD, dos de cada tres alemanes apoyan la gestión de Merkel, que alcanzó su máximo nivel de popularidad desde 2009. Para su partido, el respaldo es mucho menor.

Consecuencias de la crisis: La desaceleración de la economía conlleva riesgos para Merkel, que buscará un tercer mandato en las elecciones del 27 de octubre de 2013. La canciller es consciente de que cada vez le será más difícil convencer a sus seguidores de la necesidad de avalar más rescates europeos.


El PBI retrocederá en este trimestre; la caída amenaza agravar el alto desempleo

Francia, una nueva potencia que va hacia la recesión

Por Luisa Corradini,
corresponsal en Francia
Geosyr Noticias, 09/08/2012

París.- La economía francesa, víctima colateral de la grave crisis de la eurozona, caerá en una recesión en el tercer trimestre de este año, según una primera previsión del Banco Central. Ese repliegue del crecimiento amenaza con perturbar los esfuerzos del gobierno socialista de François Hollande para cerrar el presupuesto sin agravar el déficit ni aumentar la política de rigor.

El producto bruto interno (PBI) se replegará 0,1% en el período junio-septiembre luego de otro retroceso similar en el segundo trimestre. Se considera que un país cae en recesión -como ya lo hicieron este año Italia y Gran Bretaña- cuando acumula dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo.

Por el impacto mundial de la crisis de 2007, Francia sufrió una recesión de cuatro trimestres que abarcó la segunda mitad de 2008 y el primer semestre de 2009. Desde entonces, tuvo 11 períodos seguidos de crecimiento hasta que volvió a replegarse en el segundo trimestre de 2012.

El ministro de Economía francés, Pierre Moscovici, relativizó el anuncio al decir que "el combate por el crecimiento no está perdido". "Lo que importa es que Francia tenga una economía sana y creíble en el contexto europeo", declaró, en una entrevista que será publicada hoy en el diario Nice Matin.

El anuncio del Banco de Francia anticipó en seis días la estimación para el tercer trimestre que dará a conocer el instituto estadístico (Insee) el próximo martes. Pero no es imposible que la previsión del Insee pueda ser sensiblemente diferente. El Banco de Francia viene anticipando desde principios de julio una caída de la actividad, mientras que el organismo estadístico prevé, por ahora, un escenario diferente.

Después de cerrar el primer semestre con crecimiento nulo, espera un repunte de 0,1% del PBI para el tercer trimestre y de 0,2% el último término del año. Así concluiría 2012 con un crecimiento de 0,4% después de haber cerrado 2011 con un crecimiento de 1,7%, cifra satisfactoria en el contexto depresivo de la eurozona.

Ese escenario, calculado en junio, podría haber sido afectado por la neta desaceleración de la economía mundial y de la europea en particular. A principios de julio, un mes y medio después de llegar al poder, el gobierno revisó a la baja sus propias previsiones y calculó un crecimiento de 0,3% en 2012 y de 1,2% en 2013.

El indicador de actividad del Banco de Francia demuestra que la economía cayó a su nivel más bajo desde principios de 2010. Esa imagen pesimista coincide con la visión de los responsables de las empresas industriales, que perciben una contracción y creen que habrá una desaceleración en los próximos meses.

El Banco de Francia señala que los sectores más afectados por la recesión son las industrias del automóvil y la textil, que hoy trabajan a 76,9% de su capacidad de producción.

El actual estancamiento de la economía francesa perturba las intenciones del gobierno, que deseaba reducir el déficit público a 4,5% del PBI en 2012 y 3% en 2013 para cumplir con sus compromisos europeos.

Para lograr esas metas, el Parlamento rectificó en julio el presupuesto de 2012 con un programa que prevé congelar gastos por 1500 millones de euros y 7200 millones de euros de aumentos de impuestos, lo que exigirá otro recorte de gastos de 33.000 millones de euros en 2013.

La desaceleración económica amenaza con agravar la dramática situación del desempleo, que afecta a 4,4 millones de personas (9,6%). Consciente de esa situación, el ministro de Trabajo, Michel Sapin, calcula que -en el contexto actual- "el desempleo podrá llegar a 10% a fin de año".

Francia enfrenta esa delicada situación en un marco regional deprimido por la crisis. Con un PBI de -0,7% en el período abril-junio, Italia acumuló cuatro trimestres consecutivos de recesión. La economía española, que atraviesa una situación igual de dramática, registró un repliegue de 0,4% en el segundo término del año.

El Banco de Inglaterra también prevé que las perspectivas de crecimiento en Gran Bretaña sean "débiles". Incluso Alemania comienza a vivir la crisis: el índice IFO, que mide la actividad, registra alarmantes retrocesos de la producción industrial, las exportaciones y el consumo interno, tres signos que prefiguran una desaceleración de la economía.

0,1%, prevén que se replegará el PBI: en el período junio-septiembre, luego de otro retroceso similar durante el segundo trimestre.

9,6%, el índice de desempleo: la recesión amenaza con acentuar la falta de trabajo y la tasa podría llegar a un 10% este año.


Ni países teóricamente sólidos como Alemania, parecen al abrigo de la tormenta

La eurozona no tiene verano

Por Marcelo Justo
BBC World, 30/07/2012

El agosto europeo puede ser un mes de calma chicha o tormenta. La primera guerra mundial se desató en agosto de 1914. En medio del estupor veraniego de 1992, el ERM (Exchange Rate Mechanism), antecedente del euro, comenzó a sufrir el ataque frontal de los mercados que terminaría con la precipitada salida británica y la reforma del sistema.

Este año todo hace predecir un agosto de tormentas. Pero primero hay que terminar julio. En el caso de España será con la soga al cuello. En el de Italia con la angustia de saber que es el próximo en la lista.

Este lunes, el Instituto Nacional de Estadística de España (el INE), anunció que la recesión en el país europeo se agravó durante el segundo trimestre de este año. Mientras que en los tres primeros meses la economía se encogió un 0,3%, entre abril y junio lo hizo un 0,4%.

Ante estas perspectivas, el gobierno español y el italiano recuerdan el verano de zozobras del año pasado.

El lunes pasado prohibieron las operaciones a corto plazo en sus bolsas para neutralizar un derrumbe bursátil.

El miércoles, el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, dijo que la institución financiera "haría todo lo necesario para preservar el euro".

Las palabras de Draghi calmaron los mercados y dieron un respiro a la bolsa y a los intereses de la deuda española.

Sin embargo, cada vez más, ni siquiera países teóricamente sólidos como Alemania, Holanda o Luxemburgo parecen al abrigo de la tormenta.

A principios de la semana pasada la agencia de calificación estadounidense Moody puso en perspectiva negativa la máxima calificación (AAA) que otorga a las deudas soberanas de estos países: el próximo paso podría ser una rebaja.

"Esta evaluación de Moody apunta en una dirección muy clara: la crisis del euro ya no se limita a la periferia. Está afectando el corazón mismo de la eurozona", señaló a BBC Mundo el analista del CER (Centre for European Reform) Philip Whyte. Pero vayamos por partes.

España en la cornisa

El rescate de los bancos españoles por 100 mil millones de euros (US$125.000) acordado por los ministros de Finanzas de la eurozona el viernes 20 no le ha servido de mucho al gobierno de Mariano Rajoy. A pesar de haber anunciado un recorte del gasto fiscal de 65 mil millones de euros (unos US$80.000) unos días antes, el veredicto ya casi irreversible de los mercados es que España es una inversión del alto riesgo.

La prima que exigen los inversores por adquirir bonos del Estado español a diez años en relación con los alemanes llegó al 7,5 por ciento el lunes pasado, la tasa de interés más alta desde 1996. Una semana después, la cifra descendió hasta el 6,67%, una cifra más baja pero igualmente en los que podría considerarse "zona de riesgo".

Los economistas consideran que cuando la prima de riesgo supera el 7%, el peso de la deuda se hace insostenible. Pasó con Grecia, Irlanda y Portugal.

España no es una excepción. El problema es que se trata de la cuarta economía de la eurozona, con un tamaño dos veces superior al de esos tres países juntos. España era el límite que la eurozona no iba a cruzar.

El eterno retorno

El gobierno del Partido Popular está gastando toda su dinamita de anuncios de recortes para convencer a los mercados financieros que pueden adquirir sus bonos con la garantía de que España tendrá resto fiscal para pagar las deudas que contraiga.

La dinámica es similar a la que rigió a los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal. A veces parecería requerir los servicios de un lingüista para ver cómo se repite el mismo guión en distintos escenarios. Se puede dividir en actos de obra teatral:

La reticencia de los mercados financieros encarece el costo del endeudamiento que necesita el país (grandes titulares).

El gobierno anuncia recortes para calmar a los mercados (segundo acto).

El mercado suspira con alivio por unos días … o unas horas (intervalo).

Alemania o el FMI o el Banco Central Europeo elogian las medidas adoptadas y manifiestan su confianza en el gobierno, pero alertan que es necesario un esfuerzo más (tercer acto).

Se renueva la presión de los mercados financieros (desenlace: el eterno retorno de Sísifo).

Esta dinámica está haciendo agua. Hace 10 días, Valencia tiró la toalla y solicitó un rescate al gobierno central. A continuación, lo hicieron Cataluña y Murcia. Varias autonomías más están en la lista de espera.

Como en toda poda, cada vez queda menos por recortar. Las pensiones, que constituyen un tercio del gasto total, son candidatas en caso de que se busquen nuevos recortes.

El diario "El País" estima que una rebaja del 5% permitiría un ahorro de 5.500 euros. ¿Suficiente?

Difícilmente. La hora del rescate a nivel estatal parece acercarse de forma inexorable con una grave complicación: uno de los cálculos estimados es que España podría necesitar casi 500 mil millones de euros (alrededor de US$ 625.000 millones), es decir, prácticamente el monto total del Mecanismo de Estabilidad Europea, fondo a cargo de los rescates.

Italia: entre el "spending review" y "lo spread"

La crisis española repercute directamente en Italia, que anunció a mediados de julio la formación de un equipo de vigilancia por temor a un ataque especulativo en agosto.

El primer ministro Mario Monti indicó a sus ministros que deben veranear en el país para estar a mano en caso de emergencia.

En la prensa italiana y hasta en las conversaciones de café el vocabulario está contaminado de términos ingleses financieros. Se habla diariamente de "default" y de "lo spread", el diferencial de tasa de interés que paga el país respecto a Alemania.

A esto se suma la "spending review" en marcha, una revisión de los gastos fiscales ministerio por ministerio que los italianos nombran en inglés.

Según confirmó el Tesoro Italiano a BBC mundo, las necesidades de financiamiento de Italia hasta fin de año ascienden a 170 mil millones de euros (alrededor de US$210.000 millones). En agosto los vencimientos de deuda superan los 30 mil millones (casi US$40.000 millones).

El problema de Italia es diferente al de España. Italia tiene un alto endeudamiento (casi 120% del PIB, solo superado por Grecia en la eurozona), pero virtualmente un superávit fiscal primario (antes de pagar los servicios de deuda)

Un aumento de este interés adicional - "lo spread"- para refinanciar su deuda tiene un impacto demoledor sobre la economía. Este año las estimaciones son que la economía italiana caerá entre un 1,2% (el gobierno) y un 2,4% (la Confederación Industrial Italiana) y que solo se volverá al crecimiento en 2014 siempre y cuando "lo spread" no se dispare.

Si se dispara, Italia no va a salir del actual círculo vicioso: una deuda que crece siempre bajo el peso de las tasas de interés que se devoran cualquier posible crecimiento económico.

El tema es tal que en un reciente análisis el matutino "La Reppublica" contemplaba una solución drástica: obligar a los mismos italianos, que tienen una alta tasa de ahorro individual, a comprar la deuda.

Curiosamente, como un espejo de lo que está sucediendo con las autonomías españolas, Sicilia se declaró recientemente en virtual cesación de pagos.

¿Y Grecia qué?

La crisis de la eurozona se ha profundizado de tal manera que pocos recuerdan a Grecia, que parecía ser el punto de inflexión del euro en las elecciones de junio.

Que el foco mediático se haya desplazado no equivale a que el problema haya desaparecido.

Los inspectores de la "troika" (Fondo Monetario Internacional, Unión Europea y Banco Central Europeo) viajaron a Gracia para revisar la marcha del segundo rescate acordado este año en medio de versiones que indican que Grecia necesitaría entre 20 y 50 mil millones de euros más (entre US$25.000 y US$65.000 millones).

A nivel oficial, la semana pasada el ministro de Finanzas Yannis Stournaras indicó que Grecia necesita recortes de más de tres mil millones de euros (US$3.800 millones) de acá a septiembre para mantenerse a flote.

Alemania dejó en claro que no había más dinero si Grecia no avanzaba en sus objetivos de reducción del déficit. Aparente corolario: si los helenos no consiguen esa suma estarán en default.

El problema no es tanto la cesasión de pagos griega sino el efecto que puede tener sobre España, Italia y el resto de la eurozona.

El edificio, aparentemente sólido del euro, está revelando cimientos tan frágiles que muchos predicen una estampida. Una cosa parece clara. Este verano la eurozona no tendrá vacaciones.


China: Inesperados datos negativos

Deutsche Presse-Agentur (DPA), 11/08/2012

Pekin (DPA).- En una nueva señal de la debilidad económica mundial, las exportaciones de China crecieron en julio sólo un 1% respecto del mismo mes del año pasado, muy por debajo de las previsiones de los analistas, informó ayer el gobierno.

La inesperada caída en las exportaciones contrasta con el 11,3% registrado en junio y marca el punto más bajo en seis meses.

Por su parte, las importaciones de julio subieron un 4,7% respecto al año anterior, su ritmo más débil desde abril, según los datos de la Administración General de Aduanas. El superávit de julio (de 25.100 millones de dólares) fue muy inferior a las expectativas promedio de los analistas, de 35.200 millones de dólares, según la encuesta realizada por la agencia Dow Jones.

China, el mayor exportador mundial, sufre las consecuencias de la crisis de la deuda de la eurozona, ya que la Unión Europea es uno de sus principales socios comerciales. A la vez, el gobierno enfrenta debilidades internas, con un mercado inmobiliario y un consumo que se desaceleran. Por ahora, las medidas impulsadas por Pekín, como el recorte de la tasa de interés, no han sido suficientes para impulsar la economía.

Las exportaciones a Europa cayeron un 3,6% en los primeros siete meses del año, respecto al mismo período en 2011, mientras que las exportaciones a Estados Unidos crecieron un 11,4%.

Además, anteayer el gobierno informó que la producción industrial se desaceleró en julio, con un alza del 9,2% interanual, es decir ligeramente menos que en junio (9,5%).

El PBI chino creció un 7,6% en el segundo trimestre, su peor crecimiento desde el inicio de la crisis económica, en 2008.