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La
economía global atraviesa su peor momento desde 2009
Sin
lugar para esconderse en un mundo
hiperconectado
Por
Paul Wiseman
Associated Press (AP), 31/07/2012
Washington.–
Seis de los 17 países que usan el euro como moneda están
en recesión. La economía de Estados Unidos otra vez está
en problemas. Y las superestrellas emergentes –China, la
India y Brasil– no están en condiciones de salir al
rescate: también les llegó la desaceleración.
La sombra que
se alarga sobre una economía global que atraviesa su peor
momento desde 2009 refleja una de las consecuencias de la
globalización: no hay dónde esconderse.
Hoy, las
economías del mundo están interconectadas como nunca
antes, lo que implica que cuando una región se debilita,
las otras también. Por eso la desaceleración europea está
perjudicando a las fábricas chinas, y por eso esas fábricas
chinas están comprando menos hierro brasileño.
Como resultado
de esa desaceleración económica global, el FMI redujo su
pronóstico de crecimiento mundial para este año a un 3,5%,
el más bajo desde la caída del 0,6% de 2009.
Por el
momento, son pocos los que creen que el mundo entrará
nuevamente en recesión. El mes pasado, los bancos centrales
de China, Gran Bretaña, Brasil, Corea del Sur y Europa
rebajaron las tasas de interés, en un intento por darle un
envión al crecimiento. Los líderes europeos empezaron a
enfocarse en medidas de estímulo del crecimiento, y no sólo
en reducciones de deuda y recortes.
Se espera
especialmente que el gobierno de China tome todas las
medidas necesarias para impedir que el deterioro de su
economía se acelere. Y a pesar de la desaceleración que
padecen, China y la India siguen creciendo a tasas con las
que norteamericanos y europeos apenas pueden soñar.
Muchos
economistas dicen que los planificadores políticos europeos
no actúan con la rapidez necesaria para fortalecer los
bancos y abaratar el costo del endeudamiento para Italia y
España, y temen el impacto global que tendría un deterioro
más profundo de la economía de la UE. Las bolsas de
Estados Unidos y el mundo fluctúan al ritmo de los pronósticos
sobre un desenlace de la crisis europea.
Últimamente,
lo que más preocupa es que el margen de error ahora es mínimo:
en Europa y Estados Unidos, el desempleo ya alcanza niveles
propios de una recesión.
Durante mucho
tiempo era Estados Unidos, por lejos, la primera economía
mundial, era el que sacaba de apuros a la economía global.
Ahora es Estados Unidos el que necesita ayuda. Tres años
después del final oficial de la Gran Recesión, la economía
norteamericana no logra ganar impulso. Por tercer año
consecutivo, el crecimiento se estanca después de un
prometedor primer semestre. La desaceleración global está
comprimiendo las exportaciones norteamericanas, que desde
que el país salió oficialmente de la recesión, en junio
de 2009, representaron un inusual 43% del crecimiento
norteamericano.
Los obstáculos
que enfrenta Europa son aún más graves, con deudas
soberanas aplastantes, bancos acuciados y magras tasas de
crecimiento. El desempleo promedio de los 17 países de la
eurozona es del 11%, el más alto desde la adopción de la
moneda única, en 1999.
El último revés
a la economía global lo asestó China hace dos semanas, al
anunciar que su crecimiento será el más bajo de los últimos
tres años. En el segundo trimestre, la segunda economía
mundial creció un 7,6%, comparado con el mismo período del
año pasado, la menor tasa de crecimiento desde principios
de 2009.
Los países
como China necesitan que sus economías crezcan a toda
velocidad para dar respuestas a su crecimiento poblacional y
a los millones de personas que abandonan las zonas rurales
para buscar trabajo en las ciudades.
El crecimiento
chino ya se desaceleró durante ocho trimestres
consecutivos. Es la desaceleración más prolongada desde
que se tienen registros, en 1992, según lo afirmó Yu Bin,
investigador del gobierno.
En parte, esa
desaceleración es intencional. En 2010 y 2011, los
funcionarios chinos elevaron las tasas de interés y tomaron
otras medidas para domar la inflación y enfriar el mercado
inmobiliario.
"Misión
cumplida", dice Cameron Peacock, analista de IG Markets,
de Australia. "Ahora China tiene margen para relanzar
su economía."
El impacto de
la pobre demanda europea de productos chinos golpeó con
fuerza las industrias manufactureras orientadas a la
exportación que están afincadas en el sudeste del país.
Algunas están recortando personal, y otras directamente
cerraron.
China es el
principal socio comercial de Brasil, octava economía del
mundo. De acuerdo con la Federación de Industrias de San
Pablo, durante 2012, Brasil sólo crecerá el 1,8%. La
desaceleración de China redujo su necesidad de soja y
hierro brasileños. Las industrias brasileñas, como el
fabricante de aviones Embraer, están sufriendo la caída de
la demanda.
Brasil también
tiene un problema parecido al de Estados Unidos con las
deudas por consumo: desde 2003, alrededor de 40 millones de
brasileños se incorporaron a la clase media, con un voraz
apetito de consumo. Los líderes brasileños confiaron en
esos consumidores para vigorizar la economía y para
protegerla de las turbulencias externas.
Pero la mayor
parte de ese consumo fue a crédito. Y esas cuentas empiezan
a acumularse. En un informe, Capital Economics, con sede en
Londres, estimó que actualmente el pago de esas cuotas se
come el 20% de los ingresos de los hogares de Brasil.
De igual modo
se oscureció el horizonte para la India, la cuarta economía
mundial. Durante el primer trimestre de 2012, su crecimiento
se desaceleró a una tasa del 5,3% anual, la más baja en
nueve años.
La
desaceleración de los países emergentes podría complicar
aún más la recuperación económica de Europa y Estados
Unidos. Y cuanto más pobres se vuelvan los países ricos, más
difícil será para los países emergentes recuperar su
antiguo ritmo de crecimiento.
El
gobierno de Angela Merkel admitió ayer
que su economía
corre "riesgos significativos"
Alemania
se estanca y va a una recesión
Agencia
Reuters, 11/08/2012
Berlín.-
Parecía blindada contra la crisis que somete al resto del
mundo desarrollado, en especial a las otras potencias
europeas. Pero en los últimos días, Alemania sintió el
derrumbe a su alrededor y entró en riesgo de recesión, al
conocerse indicadores que mostraron caídas en la producción
industrial, las importaciones, exportaciones e incluso el
hasta ahora invulnerable mercado laboral.
En una
advertencia inusualmente dura, el Ministerio de Economía
admitió ayer que esas cifras y una fuerte caída en la
confianza empresarial apuntan a "riesgos
significativos" para el panorama del país.
El próximo
martes, los datos del producto bruto interno (PBI) para el
segundo trimestre mostrarían un modesto crecimiento de
cerca de un 0,2%. Pero según varios analistas, existe un
creciente peligro de que la economía entre en recesión en
esta segunda mitad del año, en momentos en que la zona
euro, aquejada por un estancamiento crónico, necesita
desesperadamente del crecimiento de su principal motor económico.
La
desaceleración supone riesgos para la canciller Angela
Merkel -quien buscará un tercer mandato en las elecciones
del año próximo-, y podría influir en los votantes sobre
su estrategia para combatir la crisis europea, especialmente
si se acelera la incipiente alza del desempleo.
"La
economía alemana está perdiendo impulso -no hay duda de
eso- y en el tercer trimestre la economía se va a contraer
en comparación con el segundo trimestre", dijo Joerg
Kraemer, economista jefe de Commerzbank. "Las cosas irán
cuesta abajo desde aquí. La economía alemana no está tan
mal como el resto de la zona euro, pero no se puede
desconectar, especialmente en la medida en que el
crecimiento en China se ha desacelerado y sigue haciéndolo",
agregó.
Alemania es
conocida por su crecimiento impulsado por las exportaciones,
pero la crisis europea golpeó a su mayor mercado,
constituido por los demás países europeos. Cerca de un 40%
de las exportaciones son enviadas a sus socios de la zona
euro y un 60% a los de la Unión Europea en general. China,
uno de los mercados de más rápido crecimiento de Alemania,
y que representa alrededor de un 7% de las exportaciones
germanas, también se está desacelerando.
Falta más de
un año para las elecciones de septiembre de 2013, en las
que Merkel pondrá en juego su continuidad como canciller,
pero la crisis de la deuda europea le exigirá todo su empeño.
Los meses que vendrán serán de por sí duros también a
nivel interno. Su proyecto de abandono de la energía
nuclear y la apuesta por más fuentes renovables avanza a
paso lento. Los miembros de su coalición se pelean por un
subsidio familiar, rebajas de impuestos y la equiparación
impositiva de las uniones de homosexuales.
Reacción
en cadena
Por ahora,
poco le pueden importar estas discusiones al resto de
Europa. Lo que prefieren saber los europeos es la postura de
Alemania en la escalada de la crisis de la deuda y si
aceptará y contribuirá con nuevos rescates.
Una fecha
clave es la del 12 del mes próximo. Ese día, el Tribunal
Constitucional alemán dará a conocer su fallo sobre la
legitimidad del Pacto Fiscal europeo y del fondo permanente
de rescate.
Pero aun
cuando la sentencia sea positiva, el euro seguirá en
peligro. La situación de Grecia y la posibilidad de que
salga del espacio monetario podrían desatar una reacción
en cadena y el fin de la eurozona.
"La
estabilidad de la unión monetaria debería ser un objetivo
en sí mismo, más allá de los costos asociados con esa búsqueda",
dijo Otto Kentzler, presidente de la Confederación Alemana
de Oficios Calificados, en referencia tanto al dinero que
debería desembolsar Alemania para rescatar a otros países
como al costo político que tendría para Merkel.
Puertas
adentro, un sondeo para la emisora pública ARD mostró que
el 56% de los alemanes estiman que la economía se
deteriorará en 2013, en sintonía con la inminente recesión.
También el desempleo, cuyas tasas son mucho más bajas que
el promedio europeo -7,9% contra 22,6% en la desocupación
juvenil-, empieza a subir. Grandes compañías como Deutsche
Bank, la firma de energía RWE y el distribuidor de acero
Kloeckner presionan con despidos.
Los
frentes de Merkel
Si Alemania
entra en recesión, Merkel enfrentará dos conflictos. Por
un lado, tendrá que decidir si su país sigue contribuyendo
abultadamente a los rescates de otras naciones; por el otro,
deberá tratar de salvar su propia popularidad para lograr
la reelección el año próximo.
El rescate:
190.000 millones de euros aportará Alemania para el
nuevo Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), destinado a
los rescates a los países de la eurozona en riesgo. El MEDE
contará con un máximo de 700.000 millones de euros, de los
cuales Alemania será el máximo aportante, con un 27%.
Riesgos:
Uno de los mayores temores de los países más débiles de
la eurozona es que una posible recesión de la economía
alemana ponga en riesgo los aportes de Berlín a los fondos
de rescate europeos.
La reelección,
66% de popularidad: Según
la encuesta de julio de Infratest-ARD, dos de cada tres
alemanes apoyan la gestión de Merkel, que alcanzó su máximo
nivel de popularidad desde 2009. Para su partido, el
respaldo es mucho menor.
Consecuencias
de la crisis: La desaceleración de la economía
conlleva riesgos para Merkel, que buscará un tercer mandato
en las elecciones del 27 de octubre de 2013. La canciller es
consciente de que cada vez le será más difícil convencer
a sus seguidores de la necesidad de avalar más rescates
europeos.
El
PBI retrocederá en este trimestre; la caída
amenaza agravar el alto desempleo
Francia,
una nueva potencia que va hacia la recesión
Por
Luisa Corradini,
corresponsal en Francia
Geosyr Noticias, 09/08/2012
París.- La
economía francesa, víctima colateral de la grave crisis de
la eurozona, caerá en una recesión en el tercer trimestre
de este año, según una primera previsión del Banco
Central. Ese repliegue del crecimiento amenaza con perturbar
los esfuerzos del gobierno socialista de François Hollande
para cerrar el presupuesto sin agravar el déficit ni
aumentar la política de rigor.
El producto
bruto interno (PBI) se replegará 0,1% en el período
junio-septiembre luego de otro retroceso similar en el
segundo trimestre. Se considera que un país cae en recesión
-como ya lo hicieron este año Italia y Gran Bretaña-
cuando acumula dos trimestres consecutivos de crecimiento
negativo.
Por el impacto
mundial de la crisis de 2007, Francia sufrió una recesión
de cuatro trimestres que abarcó la segunda mitad de 2008 y
el primer semestre de 2009. Desde entonces, tuvo 11 períodos
seguidos de crecimiento hasta que volvió a replegarse en el
segundo trimestre de 2012.
El ministro de
Economía francés, Pierre Moscovici, relativizó el anuncio
al decir que "el combate por el crecimiento no está
perdido". "Lo que importa es que Francia tenga una
economía sana y creíble en el contexto europeo",
declaró, en una entrevista que será publicada hoy en el
diario Nice Matin.
El anuncio del
Banco de Francia anticipó en seis días la estimación para
el tercer trimestre que dará a conocer el instituto estadístico
(Insee) el próximo martes. Pero no es imposible que la
previsión del Insee pueda ser sensiblemente diferente. El
Banco de Francia viene anticipando desde principios de julio
una caída de la actividad, mientras que el organismo estadístico
prevé, por ahora, un escenario diferente.
Después de
cerrar el primer semestre con crecimiento nulo, espera un
repunte de 0,1% del PBI para el tercer trimestre y de 0,2%
el último término del año. Así concluiría 2012 con un
crecimiento de 0,4% después de haber cerrado 2011 con un
crecimiento de 1,7%, cifra satisfactoria en el contexto
depresivo de la eurozona.
Ese escenario,
calculado en junio, podría haber sido afectado por la neta
desaceleración de la economía mundial y de la europea en
particular. A principios de julio, un mes y medio después
de llegar al poder, el gobierno revisó a la baja sus
propias previsiones y calculó un crecimiento de 0,3% en
2012 y de 1,2% en 2013.
El indicador
de actividad del Banco de Francia demuestra que la economía
cayó a su nivel más bajo desde principios de 2010. Esa
imagen pesimista coincide con la visión de los responsables
de las empresas industriales, que perciben una contracción
y creen que habrá una desaceleración en los próximos
meses.
El Banco de
Francia señala que los sectores más afectados por la
recesión son las industrias del automóvil y la textil, que
hoy trabajan a 76,9% de su capacidad de producción.
El actual
estancamiento de la economía francesa perturba las
intenciones del gobierno, que deseaba reducir el déficit público
a 4,5% del PBI en 2012 y 3% en 2013 para cumplir con sus
compromisos europeos.
Para lograr
esas metas, el Parlamento rectificó en julio el presupuesto
de 2012 con un programa que prevé congelar gastos por 1500
millones de euros y 7200 millones de euros de aumentos de
impuestos, lo que exigirá otro recorte de gastos de 33.000
millones de euros en 2013.
La
desaceleración económica amenaza con agravar la dramática
situación del desempleo, que afecta a 4,4 millones de
personas (9,6%). Consciente de esa situación, el ministro
de Trabajo, Michel Sapin, calcula que -en el contexto
actual- "el desempleo podrá llegar a 10% a fin de año".
Francia
enfrenta esa delicada situación en un marco regional
deprimido por la crisis. Con un PBI de -0,7% en el período
abril-junio, Italia acumuló cuatro trimestres consecutivos
de recesión. La economía española, que atraviesa una
situación igual de dramática, registró un repliegue de
0,4% en el segundo término del año.
El Banco de
Inglaterra también prevé que las perspectivas de
crecimiento en Gran Bretaña sean "débiles".
Incluso Alemania comienza a vivir la crisis: el índice IFO,
que mide la actividad, registra alarmantes retrocesos de la
producción industrial, las exportaciones y el consumo
interno, tres signos que prefiguran una desaceleración de
la economía.
0,1%, prevén
que se replegará el PBI: en el período
junio-septiembre, luego de otro retroceso similar durante el
segundo trimestre.
9,6%, el índice
de desempleo: la recesión amenaza con acentuar la falta
de trabajo y la tasa podría llegar a un 10% este año.
Ni
países teóricamente sólidos como
Alemania, parecen al abrigo de la tormenta
La
eurozona no tiene verano
Por
Marcelo Justo
BBC World, 30/07/2012
El agosto
europeo puede ser un mes de calma chicha o tormenta. La
primera guerra mundial se desató en agosto de 1914. En
medio del estupor veraniego de 1992, el ERM (Exchange Rate
Mechanism), antecedente del euro, comenzó a sufrir el
ataque frontal de los mercados que terminaría con la
precipitada salida británica y la reforma del sistema.
Este año todo
hace predecir un agosto de tormentas. Pero primero hay que
terminar julio. En el caso de España será con la soga al
cuello. En el de Italia con la angustia de saber que es el
próximo en la lista.
Este lunes, el
Instituto Nacional de Estadística de España (el INE),
anunció que la recesión en el país europeo se agravó
durante el segundo trimestre de este año. Mientras que en
los tres primeros meses la economía se encogió un 0,3%,
entre abril y junio lo hizo un 0,4%.
Ante estas
perspectivas, el gobierno español y el italiano recuerdan
el verano de zozobras del año pasado.
El lunes
pasado prohibieron las operaciones a corto plazo en sus
bolsas para neutralizar un derrumbe bursátil.
El miércoles,
el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, dijo
que la institución financiera "haría todo lo
necesario para preservar el euro".
Las palabras
de Draghi calmaron los mercados y dieron un respiro a la
bolsa y a los intereses de la deuda española.
Sin embargo,
cada vez más, ni siquiera países teóricamente sólidos
como Alemania, Holanda o Luxemburgo parecen al abrigo de la
tormenta.
A principios
de la semana pasada la agencia de calificación
estadounidense Moody puso en perspectiva negativa la máxima
calificación (AAA) que otorga a las deudas soberanas de
estos países: el próximo paso podría ser una rebaja.
"Esta
evaluación de Moody apunta en una dirección muy clara: la
crisis del euro ya no se limita a la periferia. Está
afectando el corazón mismo de la eurozona", señaló a
BBC Mundo el analista del CER (Centre for European Reform)
Philip Whyte. Pero vayamos por partes.
España
en la cornisa
El rescate de
los bancos españoles por 100 mil millones de euros (US$125.000)
acordado por los ministros de Finanzas de la eurozona el
viernes 20 no le ha servido de mucho al gobierno de Mariano
Rajoy. A pesar de haber anunciado un recorte del gasto
fiscal de 65 mil millones de euros (unos US$80.000) unos días
antes, el veredicto ya casi irreversible de los mercados es
que España es una inversión del alto riesgo.
La prima que
exigen los inversores por adquirir bonos del Estado español
a diez años en relación con los alemanes llegó al 7,5 por
ciento el lunes pasado, la tasa de interés más alta desde
1996. Una semana después, la cifra descendió hasta el
6,67%, una cifra más baja pero igualmente en los que podría
considerarse "zona de riesgo".
Los
economistas consideran que cuando la prima de riesgo supera
el 7%, el peso de la deuda se hace insostenible. Pasó con
Grecia, Irlanda y Portugal.
España no es
una excepción. El problema es que se trata de la cuarta
economía de la eurozona, con un tamaño dos veces superior
al de esos tres países juntos. España era el límite que
la eurozona no iba a cruzar.
El
eterno retorno
El gobierno
del Partido Popular está gastando toda su dinamita de
anuncios de recortes para convencer a los mercados
financieros que pueden adquirir sus bonos con la garantía
de que España tendrá resto fiscal para pagar las deudas
que contraiga.
La dinámica
es similar a la que rigió a los rescates de Grecia, Irlanda
y Portugal. A veces parecería requerir los servicios de un
lingüista para ver cómo se repite el mismo guión en
distintos escenarios. Se puede dividir en actos de obra
teatral:
La reticencia
de los mercados financieros encarece el costo del
endeudamiento que necesita el país (grandes titulares).
El gobierno
anuncia recortes para calmar a los mercados (segundo acto).
El mercado
suspira con alivio por unos días … o unas horas
(intervalo).
Alemania o el
FMI o el Banco Central Europeo elogian las medidas adoptadas
y manifiestan su confianza en el gobierno, pero alertan que
es necesario un esfuerzo más (tercer acto).
Se renueva la
presión de los mercados financieros (desenlace: el eterno
retorno de Sísifo).
Esta dinámica
está haciendo agua. Hace 10 días, Valencia tiró la toalla
y solicitó un rescate al gobierno central. A continuación,
lo hicieron Cataluña y Murcia. Varias autonomías más están
en la lista de espera.
Como en toda
poda, cada vez queda menos por recortar. Las pensiones, que
constituyen un tercio del gasto total, son candidatas en
caso de que se busquen nuevos recortes.
El diario
"El País" estima que una rebaja del 5% permitiría
un ahorro de 5.500 euros. ¿Suficiente?
Difícilmente.
La hora del rescate a nivel estatal parece acercarse de
forma inexorable con una grave complicación: uno de los cálculos
estimados es que España podría necesitar casi 500 mil
millones de euros (alrededor de US$ 625.000 millones), es
decir, prácticamente el monto total del Mecanismo de
Estabilidad Europea, fondo a cargo de los rescates.
Italia:
entre el "spending review" y "lo spread"
La crisis española
repercute directamente en Italia, que anunció a mediados de
julio la formación de un equipo de vigilancia por temor a
un ataque especulativo en agosto.
El primer
ministro Mario Monti indicó a sus ministros que deben
veranear en el país para estar a mano en caso de
emergencia.
En la prensa
italiana y hasta en las conversaciones de café el
vocabulario está contaminado de términos ingleses
financieros. Se habla diariamente de "default" y
de "lo spread", el diferencial de tasa de interés
que paga el país respecto a Alemania.
A esto se suma
la "spending review" en marcha, una revisión de
los gastos fiscales ministerio por ministerio que los
italianos nombran en inglés.
Según confirmó
el Tesoro Italiano a BBC mundo, las necesidades de
financiamiento de Italia hasta fin de año ascienden a 170
mil millones de euros (alrededor de US$210.000 millones). En
agosto los vencimientos de deuda superan los 30 mil millones
(casi US$40.000 millones).
El problema de
Italia es diferente al de España. Italia tiene un alto
endeudamiento (casi 120% del PIB, solo superado por Grecia
en la eurozona), pero virtualmente un superávit fiscal
primario (antes de pagar los servicios de deuda)
Un aumento de
este interés adicional - "lo spread"- para
refinanciar su deuda tiene un impacto demoledor sobre la
economía. Este año las estimaciones son que la economía
italiana caerá entre un 1,2% (el gobierno) y un 2,4% (la
Confederación Industrial Italiana) y que solo se volverá
al crecimiento en 2014 siempre y cuando "lo spread"
no se dispare.
Si se dispara,
Italia no va a salir del actual círculo vicioso: una deuda
que crece siempre bajo el peso de las tasas de interés que
se devoran cualquier posible crecimiento económico.
El tema es tal
que en un reciente análisis el matutino "La Reppublica"
contemplaba una solución drástica: obligar a los mismos
italianos, que tienen una alta tasa de ahorro individual, a
comprar la deuda.
Curiosamente,
como un espejo de lo que está sucediendo con las autonomías
españolas, Sicilia se declaró recientemente en virtual
cesación de pagos.
¿Y
Grecia qué?
La crisis de
la eurozona se ha profundizado de tal manera que pocos
recuerdan a Grecia, que parecía ser el punto de inflexión
del euro en las elecciones de junio.
Que el foco
mediático se haya desplazado no equivale a que el problema
haya desaparecido.
Los
inspectores de la "troika" (Fondo Monetario
Internacional, Unión Europea y Banco Central Europeo)
viajaron a Gracia para revisar la marcha del segundo rescate
acordado este año en medio de versiones que indican que
Grecia necesitaría entre 20 y 50 mil millones de euros más
(entre US$25.000 y US$65.000 millones).
A nivel
oficial, la semana pasada el ministro de Finanzas Yannis
Stournaras indicó que Grecia necesita recortes de más de
tres mil millones de euros (US$3.800 millones) de acá a
septiembre para mantenerse a flote.
Alemania dejó
en claro que no había más dinero si Grecia no avanzaba en
sus objetivos de reducción del déficit. Aparente
corolario: si los helenos no consiguen esa suma estarán en
default.
El problema no
es tanto la cesasión de pagos griega sino el efecto que
puede tener sobre España, Italia y el resto de la eurozona.
El edificio,
aparentemente sólido del euro, está revelando cimientos
tan frágiles que muchos predicen una estampida. Una cosa
parece clara. Este verano la eurozona no tendrá vacaciones.
China:
Inesperados datos negativos
Deutsche
Presse-Agentur (DPA), 11/08/2012
Pekin (DPA).-
En una nueva señal de la debilidad económica mundial, las
exportaciones de China crecieron en julio sólo un 1%
respecto del mismo mes del año pasado, muy por debajo de
las previsiones de los analistas, informó ayer el gobierno.
La inesperada
caída en las exportaciones contrasta con el 11,3%
registrado en junio y marca el punto más bajo en seis
meses.
Por su parte,
las importaciones de julio subieron un 4,7% respecto al año
anterior, su ritmo más débil desde abril, según los datos
de la Administración General de Aduanas. El superávit de
julio (de 25.100 millones de dólares) fue muy inferior a
las expectativas promedio de los analistas, de 35.200
millones de dólares, según la encuesta realizada por la
agencia Dow Jones.
China, el
mayor exportador mundial, sufre las consecuencias de la
crisis de la deuda de la eurozona, ya que la Unión Europea
es uno de sus principales socios comerciales. A la vez, el
gobierno enfrenta debilidades internas, con un mercado
inmobiliario y un consumo que se desaceleran. Por ahora, las
medidas impulsadas por Pekín, como el recorte de la tasa de
interés, no han sido suficientes para impulsar la economía.
Las
exportaciones a Europa cayeron un 3,6% en los primeros siete
meses del año, respecto al mismo período en 2011, mientras
que las exportaciones a Estados Unidos crecieron un 11,4%.
Además,
anteayer el gobierno informó que la producción industrial
se desaceleró en julio, con un alza del 9,2% interanual, es
decir ligeramente menos que en junio (9,5%).
El
PBI chino creció un 7,6% en el segundo trimestre, su peor
crecimiento desde el inicio de la crisis económica, en
2008.
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