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Huelga
minera y traición de CCOO y UGT
La
gran baza del gobierno
Por
Benjamín Balboa
Sociología Crítica, 2012/07/10
En un artículo
reciente («Los mineros y la vanguardia espontánea», Nega),
se hace una comparación muy procedente entre el combate
minero, que está siguiendo los patrones clásicos de la lucha
obrera, con los «naranjistas» del 15M: ¿Por qué
actuaciones tan diferentes encuentran apoyo en mucha gente?
Respuesta: porque hay mucha gente sufriendo. El 15M se basó
en esa premisa; pero fue un camino a ninguna parte.
Los mineros, por
el contrario, ese puñado de valientes trabajadores con
conciencia y orgullo de clase, que saben lo que es lidiar cada
día con la muerte, y saben que la solidaridad y la cooperación
es la clave para sobrevivir, han decidido luchar abiertamente
por aquello que saben que es justo y les pertenece. Y lo hacen
pese a la coacción y la violencia del estado, pese al miedo,
pese a todo lo que se les ponga por delante.
El ejemplo de
esa lucha está llegando a muchas partes, pese al repugnante
bloqueo de los medios de comunicación. La marcha a Madrid está
siendo un éxito, está por ver si logran su objetivo
concreto, pero el éxito logrado es de otro tipo, es su
ejemplo. Si se extiende su ejemplo, si otros sectores entran
en lucha, si en otras regiones se siguen esas tácticas de
lucha, si se coordina la resistencia sindical desde abajo y se
abren más frente, no habrá policia ni Guardia Civil que les
pueda contener. Ante ese temor, el de una escalada, el
gobierno cederia como mal menor.
Pero el gobierno
juega a otra cosa: juega con la casi certeza de que las
direcciones de CCOO y UGT van a hacer todo lo posible por
aislar la lucha minera, debo decirlo, es lo que millones de
personas tememos; hemos visto lo que 5600 hombres y mujeres
organizados han logrado hacer, hay decenas o cientos de miles
que seguirían su ejemplo de acción y lucha ¿Qué falta?
Pues falta
voluntad de victoria, no ya de resistencia; faltan
convicciones, voluntad, valores, en quien debiera tenerlos.
Pero la lucha de clases es así, la insurrección minera ha
surgido desde abajo, no ha habido dirección burocrática que
la haya podido impedir, si lo hubieran intentado les habrían
barrido ellos mismos, desde abajo. El mensaje ha sido dado.
Hay voluntad y redaños para vencer. Sólo la traición puede
impedir la victoria.
Si se pone
encima de la mesa un reto de combate tan ambicioso como el que
gobierno juega en sentido contrario, si se hace eso, se podrá
vencer. Pero hay que querer vencer. ¿Los que quieren
resistir, luchar y vencer en esta lucha están en posición de
dirigir, coordinar y extender esta lucha, o siguen confinados
en el frente de combate que tan valientemente defienden? ¿Se
perderá en los estados mayores toda posibilidad de victoria?
El gobierno
apuesta por la traición, por una combinación de represión
policial, bloqueo informativo, miedo y hambre, pero sobre todo
el gobierno confía en la traición. Confía en que los
sindicatos CCOO y UGT no van a apoyarse en la lucha minera
para lanzar un desafío al poder. Optan por dejarles
desangrar, juegan a rendir por hambre a los mineros,
empujarles a la violencia si se obstinan en mantener su lucha.
Pero la partida
no está acabada. La lucha de clases, cuando la clase obrera
se pone en marcha tiene su propia lógica. Son muchos los que
vemos el camino a seguir. Organización y lucha, multiplicar
los frentes, huelga general, huelga por sectores, en cadena,
en sucesión…, ¿porqué
no siguen el ejemplo asturiano y leonés otras regiones
donde este nivel de lucha y acción es perfectamente posible?
Hay un escenario de pesadilla para este gobierno…, para que
se vuelva realidad ¿qué precisamos?
Un plan y una
estrategia de victoria, pero sobre todo barrer a los que no
estén a la altura de este desafío, que nada frene la
voluntad de vencer
Comentario:
AK47, 2012/07/10
Totalmente de
acuerdo contigo, los sindicatos serían los únicos que podrían
hacer surgir más frentes ahora, pero no lo hacen.
El ejemplo de
donde yo vivo puede ser muy ilustrativo: la industria naval, a
pesar de dos reconversiones y de no poder construir más que
buques de guerra y plataformas, sigue siendo el sostén de la
ciudad. Sin embargo, después de botar hace unos días un mega
buque de proyección estratégica para la armada de Australia,
está despidiendo auxiliares porque no hay carga de trabajo.
Desde hace más
de 20 años no sucede lo que ahora: que tras una botadura no
se ponga la quilla de un nuevo buque en grada. La ciudad sin
trabajo en el naval no será más que un fantasma de jubilados
y algún funcionario. Poco más.
Sin embargo, a
pesar de que los trabajadores del naval llevan meses manifestándose,
solicitando carga de trabajo, no me consta que hayan apoyado a
los mineros enviando, aunque sea simbólicamente, alguien a
Madrid.
Mucho menos hay
convocadas manifestaciones para el día 11, ni siquiera actos
de apoyo. De los funcionarios y sus sindicatos, sean de clase
o amarillos, mejor no digo nada. A veces me da vergüenza
pertenecer a un colectivo de borregos reaccionarios y engreídos,
como ese.
Algunos
tenemos claro el camino, pero no lo podemos andar solos.
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