Crisis europea,
crisis mundial

La contracción del 0,7% del PIB en el segundo trimestre supera las previsiones

La economía británica sufre su mayor caída
en los últimos tres años

Una agencia del gobierno dice que se debe “al mal tiempo”

El País, 25/07/2012

Londres.- El “mal tiempo” sería una de las causas de la contracción de la economía de Reino Unido en el segundo trimestre del año, según opina el Instituto Nacional de Estadística británico. La caída del 0,7% del Producto Interior Bruto (PIB) frente a los tres meses anteriores es la mayor en los últimos tres años y supera las previsiones de recesión del 0,2%.

Los resultados negativos del segundo semestre —la construcción retrocedió un 5,2%, mientras que la producción bajó un 1,3% y los servicios un 0,1%— aumentan la presión sobre el primer ministro David Cameron para que adopte ulteriores medidas para incentivar la economía, después de que el Banco de Inglaterra empezara un programa para facilitar los créditos e incrementara la compra de bonos.

La libra ha perdido fuerza frente al dólar tras la publicación de los resultados. A las nueve de la mañana bajaba un 0,1%, tras haber empezado la jornada con una subida del 0,3%.

Londres tiene que hacer frente también a la crisis de la eurozona, el mayor socio comercial de Reino Unido. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha afirmado este mes que el país necesita "más estímulos financieros" y que tendría que tomar en consideración una reducción de la presión fiscal para 2013.


Ola de malas noticias en el frente económico

Impaciente con la economía, la Fed se alista para actuar

Señales de estancamiento en EEUU

Por Jon Hilsenrath
Wall Street Journal, 25/07/2012

La Reserva Federal de Estados Unidos, que no esconde su impaciencia frente al escaso crecimiento de la economía y el alto desempleo, está cada vez más cerca de anunciar nuevas medidas para estimular la actividad y el empleo.

Las autoridades del banco central han dejado en claro en entrevistas, discursos y testimonios ante el Congreso que el actual estado de la economía estadounidense es inaceptable. Muchos se inclinan a tomar cartas en el asunto a menos que surjan indicios de que la economía está repuntando sin la asistencia de la Fed.

En medio de una reciente ola de malas noticias en el frente económico, la conversación al interior del banco central estadounidense ha girado en torno a dos temas: cómo y cuándo intervenir. Los próximos pasos podrían anunciarse tras la reunión prevista para el 31 de julio y primero de agosto, aunque podrían esperar hasta septiembre para tener una idea más completa del crecimiento estadounidense.

Ben Bernanke, el presidente de la Fed, mencionó en su testimonio ante el Congreso la semana pasada algunas de las alternativas que se están contemplando, como un nuevo programa de compra de valores hipotecarios o bonos del Tesoro, comprometerse a mantener las tasas de interés en casi 0% más allá de 2014 o reducir aún más las tasas de referencia de corto plazo.

En su empeño por reactivar la economía sin generar presiones inflacionarias, la Fed también explora otras medidas. Una de ellas es utilizar la llamada ventanilla de descuento, el mecanismo por el cual provee liquidez a los bancos, para ofrecer crédito barato a las instituciones que otorgan nuevos préstamos a empresas o personas. Sin embargo, no están claros los beneficios de un programa de esta naturaleza en momentos en que los bancos tienen un amplio acceso al crédito barato.

Bernanke también indicó en su comparecencia ante el Congreso que quiere que la tasa de desempleo baje más rápido y expresó su frustración con una economía que parece estar "empantanada". El presidente de la Fed se ha referido en varias ocasiones a la necesidad de que la economía alcance lo que denomina como "velocidad de escape", es decir un crecimiento lo suficientemente robusto para echar a andar la economía sin la ayuda del banco central.

Pero al interior del organismo hay preocupación de que la economía aún no haya alcanzado ese nivel. Se espera que el Departamento de Comercio anuncie esta semana un crecimiento muy por debajo de 2% en el segundo trimestre, tras una expansión de 1,9% en el primero. La tasa de desempleo, que en junio llegó a 8,2%, casi no ha registrado variaciones desde enero. Las ventas minoristas han sido débiles en los últimos meses y las tensiones se han intensificado en los mercados financieros ante el recrudecimiento de la crisis europea. Algunos funcionarios creen que las perspectivas económicas se han deteriorado desde la reunión de junio, cuando la Fed revisó a la baja sus proyecciones económicas.

Algunas autoridades han manifestado su frustración ante la debilidad de la recuperación y su voluntad de intervenir si el crecimiento y el empleo no repuntan. Sandra Pianalto, presidenta del Banco de la Reserva Federal de Cleveland, señaló públicamente que estaba dispuesta a actuar si la debilidad de la economía persistía. Dennis Lockhart, presidente del Banco de la Reserva Federal de Atlanta, también indicó que la entidad podría tener que intervenir. Hay varias razones para pensar que el banco central podría esperar hasta septiembre antes de decidir su curso de acción. En ese entonces, dispondrán de más información sobre la salud de la producción, el gasto, la inversión y el empleo.

Asimismo, algunos creen que la decisión de junio de seguir adelante con el plan conocido como "Operación Twist" hasta fin de año podría ayudar a la economía y quieren darle más tiempo para que surta efecto. El programa contempla la compra de US$267.000 millones en valores del Tesoro a largo plazo y la venta de un monto equivalente de bonos a corto plazo con el fin de hacer caer las tasas de largo plazo y estimular la economía.


The US recovery will remain, at best, below-trend
for many years to come

American Pie in the Sky

By Nouriel Roubini
Crisis-economica.blogspot, July 23, 2012

New York – While the risk of a disorderly crisis in the eurozone is well recognized, a more sanguine view of the United States has prevailed. For the last three years, the consensus has been that the US economy was on the verge of a robust and self-sustaining recovery that would restore above-potential growth. That turned out to be wrong, as a painful process of balance-sheet deleveraging – reflecting excessive private-sector debt, and then its carryover to the public sector – implies that the recovery will remain, at best, below-trend for many years to come.

Even this year, the consensus got it wrong, expecting a recovery to above-trend  annual GDP growth – faster than 3%. But the first-half growth rate looks set to come in closer to 1.5% at best, even below 2011’s dismal 1.7%. And now, after getting the first half of 2012 wrong, many are repeating the fairy tale that a combination of lower oil prices, rising auto sales, recovering house prices, and a resurgence of US manufacturing will boost growth in the second half of the year and fuel above-potential growth by 2013.

The reality is the opposite: for several reasons, growth will slow further in the second half of 2012 and be even lower in 2013 – close to stall speed. First, growth in the second quarter has decelerated from a mediocre 1.8% in January-March, as job creation – averaging 70,000 a month – fell sharply.

Second, expectations of the “fiscal cliff” – automatic tax increases and spending cuts set for the end of this year – will keep spending and growth lower through the second half of 2012. So will uncertainty about who will be President in 2013; about tax rates and spending levels; about the threat of another government shutdown over the debt ceiling; and about the risk of another sovereign rating downgrade should political gridlock continue to block a plan for medium-term fiscal consolidation. In such conditions, most firms and consumers will be cautious about spending – an option value of waiting – thus further weakening the economy.

Third, the fiscal cliff would amount to a 4.5%-of-GDP drag on growth in 2013 if all tax cuts and transfer payments were allowed to expire and draconian spending cuts were triggered. Of course, the drag will be much smaller, as tax increases and spending cuts will be much milder. But, even if the fiscal cliff turns out to be a mild growth bump – a mere 0.5% of GDP – and annual growth at the end of the year is just 1.5%, as seems likely, the fiscal drag will suffice to slow the economy to stall speed: a growth rate of barely 1%.

Fourth, private consumption growth in the last few quarters does not reflect growth in real wages (which are actually falling). Rather, growth in disposable income (and thus in consumption) has been sustained since last year by another $1.4 trillion in tax cuts and extended transfer payments, implying another $1.4 trillion of public debt. Unlike the eurozone and the United Kingdom, where a double-dip recession is already under way, owing to front-loaded fiscal austerity, the US has prevented some household deleveraging through even more public-sector releveraging – that is, by stealing some growth from the future.

In 2013, as transfer payments are phased out, however gradually, and as some tax cuts are allowed to expire, disposable income growth and consumption growth will slow. The US will then face not only the direct effects of a fiscal drag, but also its indirect effect on private spending.

Fifth, four external forces will further impede US growth: a worsening eurozone crisis; an increasingly hard landing for China; a generalized slowdown of emerging-market economies, owing to cyclical factors (weak advanced-country growth) and structural causes (a state-capitalist model that reduces potential growth); and the risk of higher oil prices in 2013 as negotiations and sanctions fail to convince Iran to abandon its nuclear program.

Policy responses will have very limited effect in stemming the US economy’s deceleration toward stall speed: even with only a mild fiscal drag on growth, the US dollar is likely to strengthen as the eurozone crisis weakens the euro and as global risk aversion returns. The US Federal Reserve will carry out more quantitative easing this year, but it will be ineffective: long-term interest rates are already very low, and lowering them further would not boost spending. Indeed, the credit channel is frozen and velocity has collapsed, with banks hoarding increases in base money in the form of excess reserves. Moreover, the dollar is unlikely to weaken as other countries also carry out quantitative easing.

Similarly, the gravity of weaker growth will most likely overcome the levitational effect on equity prices from more quantitative easing, particularly given that equity valuations today are not as depressed as they were in 2009 or 2010. Indeed, growth in earnings and profits is now running out of steam, as the effect of weak demand on top-line revenues takes a toll on bottom-line margins and profitability.

A significant equity-price correction could, in fact, be the force that in 2013 tips the US economy into outright contraction. And if the US (still the world’s largest economy) starts to sneeze again, the rest of the world – its immunity already weakened by Europe’s malaise and emerging countries’ slowdown – will catch pneumonia.


* Nouriel Roubini, a professor at NYU’s Stern School of Business and Chairman of Roubini Global Economics, was one of the few economists to predict the recent global financial crisis.