Francia

Peugeot anuncia 8.000 despidos

Por Ale Vinet,
corresponsal en Europa,
para Socialismo o Barbarie, 15/07/2012

La situación política francesa estuvo marcada los últimos días por el anuncio de PSA Citröen Peugeot de despedir 8.000 trabajadores antes de 2014, incluyendo el cierre de la fábrica de Aulnay-sous-bois, que emplea actualmente a más de 3.000 trabajadores.

Este anuncio ha impactado profundamente en la opinión pública francesa, obligando a todos los actores políticos a pronunciarse. El presidente Hollande dio una entrevista a 100 días de su mandato, donde dijo que los planes de PSA eran «inaceptables», señalando que PSA recibió más de 4.000 millones de euros de ayudas estatales desde el comienzo de la crisis.

Sin embargo, no ha dado ninguna respuesta concreta a los problemas de los trabajadores de Peugeot, aunque sí se ha encargado de aclarar que «no es tiempo de nacionalizaciones»[1]. Además, critica las «malas decisiones estratégicas» de la firma, que la han puesto en peores condiciones que sus competidores como Volkswagen, es decir, se ubica únicamente desde una lógica empresarial.

Por su parte, el burócrata de la CGT, Thibault, declaró que se trataba de un «sismo», pero no llamó a ninguna medida de fuerza contra los despidos. Del delegado de la CGT de la planta de Aulnay, militante de Lutte Ouvrière (organización trotskista), también se conocen sus estruendosas intervenciones televisivas, donde dijo que se trataba de una «declaración de guerra de la patronal», pero ningún llamado a la acción.

Por su parte, el director de PSA, Varin, ha señalado que la empresa está pagando el costo de su «patriotismo», al seguir realizando gran parte de su producción en Francia, en contraposición a sus competidores, que han deslocalizado gran parte de su producción a países con mano de obra más barata.

Sin embargo, en una entrevista a Le Monde, Varin destaca que entre las opciones para hacer frente a su crisis de sobreproducción, han decidido mantener la fábrica de Peugeot en Eslovaquia (donde la mano de obra cuesta menos de 10 euros la hora contra 35 en Francia[2]). La gran preocupación de la burguesía francesa es la recuperación de la competitividad, es decir, buscar las formas de seguir aumentando la explotación sobre una clase trabajadora que se ha vuelto demasiado cara.

La crisis económica mundial comienza a impactar de manera directa, como no podía ser de otra manera, en la segunda economía de la eurozona, Francia. Thibault señala que para medir el impacto real de esta decisión de PSA, hay que multiplicar los despidos por 4 ó 5, ya que la cantidad de empleos indirectos que genera es muy alta. La fábrica autopartista TRW, que emplea 312 obreros, se declaró en cesación de pagos, ya que su principal cliente es Peugeot[3].

La derecha ya está intentando aprovechar esto políticamente: el vicepresidente del Front National sostiene que la solución al problema de PSA es aumentar las barreras aduaneras para defender a la industria francesa frente a la competencia desleal.

Obviamente, el FN sostiene que los enemigos de los trabajadores franceses son los trabajadores inmigrantes, y no los propios patrones franceses. Lamentablemente, este discurso puede hacerse carne en sectores importantes, mientras Hollande sigue fiel a la austeridad de la UE y la izquierda francesa no plantea ninguna alternativa clasista a la UE de los capitalistas[4].

La solución no puede ser ni más «integración» a la UE de la austeridad, ni el nacionalismo xenófobo del Front National. Para impedir que los capitalistas descarguen la crisis sobre la espalda de la clase trabajadora, hace falta construir una alterativa clasista, socialista e internacionalista.