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Peugeot anuncia 8.000
despidos
Por Ale
Vinet,
corresponsal en Europa,
para Socialismo o Barbarie, 15/07/2012
La situación política francesa
estuvo marcada los últimos días por el anuncio de PSA Citröen
Peugeot de despedir 8.000 trabajadores antes de 2014,
incluyendo el cierre de la fábrica de Aulnay-sous-bois, que
emplea actualmente a más de 3.000 trabajadores.
Este anuncio ha impactado profundamente en la
opinión pública francesa, obligando a todos los actores políticos
a pronunciarse. El presidente Hollande dio una entrevista a
100 días de su mandato, donde dijo que los planes de PSA eran
«inaceptables», señalando que PSA recibió más de 4.000
millones de euros de ayudas estatales desde el comienzo de la
crisis.
Sin embargo, no ha dado ninguna respuesta concreta a
los problemas de los trabajadores de Peugeot, aunque sí se ha
encargado de aclarar que «no es tiempo de nacionalizaciones».
Además, critica las «malas decisiones estratégicas» de la
firma, que la han puesto en peores condiciones que sus
competidores como Volkswagen, es decir, se ubica únicamente
desde una lógica empresarial.
Por su parte, el burócrata de la CGT, Thibault,
declaró que se trataba de un «sismo», pero no llamó a
ninguna medida de fuerza contra los despidos. Del delegado de
la CGT de la planta de Aulnay, militante de Lutte Ouvrière
(organización trotskista), también se conocen sus
estruendosas intervenciones televisivas, donde dijo que se
trataba de una «declaración de guerra de la patronal», pero
ningún llamado a la acción.
Por su parte, el director de PSA, Varin, ha señalado
que la empresa está pagando
el costo de su «patriotismo», al seguir realizando gran
parte de su producción en Francia, en contraposición a sus
competidores, que han deslocalizado gran parte de su producción
a países con mano de obra más barata.
Sin embargo, en una
entrevista a Le Monde, Varin destaca que entre las opciones
para hacer frente a su crisis de sobreproducción, han
decidido mantener la fábrica de Peugeot en Eslovaquia (donde
la mano de obra cuesta menos de 10 euros la hora contra 35 en
Francia).
La gran preocupación de la burguesía francesa es la
recuperación de la competitividad, es decir, buscar las
formas de seguir aumentando la explotación sobre una clase
trabajadora que se ha vuelto demasiado cara.
La crisis económica mundial comienza a
impactar de manera directa, como no podía ser de otra manera,
en la segunda economía de la eurozona, Francia. Thibault señala
que para medir el impacto real de esta decisión de PSA, hay
que multiplicar los despidos por 4 ó 5, ya que la cantidad de
empleos indirectos que genera es muy alta. La fábrica
autopartista TRW, que emplea 312 obreros, se declaró en
cesación de pagos, ya que su principal cliente es Peugeot.
La derecha ya está intentando aprovechar esto
políticamente: el vicepresidente del Front National sostiene
que la solución al problema de PSA es aumentar las barreras
aduaneras para defender a la industria francesa frente a la
competencia desleal.
Obviamente, el FN sostiene que los
enemigos de los trabajadores franceses son los trabajadores
inmigrantes, y no los propios patrones franceses.
Lamentablemente, este discurso puede hacerse carne en sectores
importantes, mientras Hollande sigue fiel a la austeridad de
la UE y la izquierda francesa no plantea ninguna alternativa
clasista a la UE de los capitalistas.
La
solución no puede ser ni más «integración» a la UE de la
austeridad, ni el nacionalismo xenófobo del Front National.
Para impedir que los capitalistas descarguen la crisis sobre
la espalda de la clase trabajadora, hace falta construir una
alterativa clasista, socialista e internacionalista.
[1]
Le Monde, 14/07/2012.
[2] Le Monde, 17/07/2012.
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