El
petróleo, en ascenso sostenido
"Sube ,sube, sube la
marea... negra"
Por Pablo Ramos
Boletin Entorno (Año 5 Número
85), 22/10/07
El barril de crudo se
aproxima a los 90 dólares. Motivos económicos y geopolíticos
subyacen en esta escalada del oro negro. Mucho más complejo que el
simple juego de la oferta y la demanda.
La semana económica que cerró
este viernes mostró al mundo más paranoico de lo habitual. La razón
fue que el combustible que lo hace rotar sobre su eje, es decir, el
petróleo, no cesó de elevar su precio, y quedar a las puertas de los
90 dólares por barril. La explicación de este comportamiento basada
en la ley de la oferta y la demanda no satisface –como en muchos
otros escenarios- a nadie, por lo cual tanto desde el ámbito
empresarial como político se admiten otros motivos ante este
incremento de este insumo central a nuestra existencia.
La unidad de medida del petróleo
es el barril, que equivale a 159 litros. Además, como la mayoría de
los commodities, su cotización se efectúa en dólares
estadounidenses. Este hidrocarburo mantenía un crecimiento sostenido
de su valor de venta en los mercados centrales de transacción, que
son Nueva York y Londres, pero la alarma se encendió cuando el miércoles
llegó a los 89 dólares. Y a partir de este precio, se tejieron
tantas hipótesis como sujetos que hipotetizaron. Asimismo se
multiplicaron los pronósticos en la medida que surgían los
pronosticadores.
La explotación de hidrocarburos
(petróleo y gas natural) brinda algunas certezas inapelables. Se
trata de recursos no renovables, estratégicos y centrales al modo de
producción global. La matriz energética mundial depende básicamente
del petróleo; el transporte e industrias químicas tienen a los
derivados del crudo como su insumo básico y, hasta hoy,
irremplazable. Y su apropiación ha desestabilizado regiones enteras y
desencadenado el inicio de guerras.
“Aceite
de piedra"
La demanda de petróleo, cuyo
nombre significa “aceite de piedra”, aumenta en forma sostenida su
demanda, mientras que su oferta lo hace en forma más conservadora. ¿Pero
cómo está constituido este mercado? Al tratarse de un recurso
natural de origen mineral, su extracción sólo puede realizarse allí
donde se encuentra. Este enunciado, que semeja una verdad de
Perogrullo, conviene salvarlo para cualquier análisis posterior.
Aunque se encuentra petróleo en prácticamente toda la superficie
terrestre y marina, se halla concentrado en grandes yacimientos en
tres regiones concretas: el Medio Oriente, el Mar Caspio y la cuenca
del río Orinoco (Venezuela).
A su vez, para un análisis
correcto debemos partir de los conceptos y aclaraciones correctas. En
los mercados de explotación de recursos naturales no renovables
(todos los minerales lo son) en general, y en el de hidrocarburos en
particular, debemos separar los conceptos de producción del de
reservas. El primero se refiere a la extracción que se lleva a cabo
en este momento, mientras que el segundo describe por cuánto tiempo
se van a poder explotar los yacimientos.
Hecha la salvedad, vamos a
describir ambos mercados. Los países que más petróleo producen o
extraen son Arabia Saudita, con 9.450.000 barriles diarios (bpd), la
Federación Rusa, con 9.400.000 bpd, Estados Unidos (7.610.000 bpd),
Irán (3.979.000 bpd) y China (3.631.000 bpd). La producción mundial
es de 83.000.000 de bpd, según datos de 2005.
Pero cuando observamos las
reservas certificadas (comprobadas) de petróleo, el horizonte de
producción cambia sustancialmente. El primer lugar lo conserva Arabia
Saudita, con 261.900.000.000 de barriles, seguido de Canadá, con
178.800.000.000 barriles, Irán (132.500.000.000), Irak
(112.500.000.000) y Emiratos Arabes Unidos (97.800.000.000). Las
reservas mundiales alcanzan, a 2005, 1.230.000.000.000 de barriles (un
billón doscientos treinta mil millones de barriles).
Crudo
liviano, mediano, pesado y extrapesado
Estos datos no se encuentran
exentos de controversias. Existen cuatro tipos de petróleo, según su
consistencia: crudo liviano, mediano, pesado y extrapesado –también
conocido como bitumen o arenas bituminosas. Los dos primeros son los más
fáciles de extraer y procesar, mientras que los segundos ofrecen
mayores dificultades. El crudo extrapesado, por ejemplo, es casi sólido
y debe ser sometido a un proceso previo para poder ser extraído. Por
este motivo, las agencias de energía globales no lo contabilizan como
reserva certificada. Pero ante los actuales precios y la alta demanda,
esta posición podría cambiar en breve.
De resultar así, el primer
puesto en el listado de las reservas mundiales pasaría a estar
encabezado por Venezuela, que dispone de 1.200.000.000.000 de barriles
(un billón doscientos mil millones) en la faja petrolífera del
Orinoco, seguido de Canadá, gracias a su equivalente conocido como
Arenas de Athasca.
Si se considera el consumo
mundial de 2004, y la producción de entonces que ascendía a
82.590.000.000 bpd, las reservas certificadas (1.230.000.000.000 de
barriles), el petróleo se acabaría en 2044.
La estadística nos muestra que
el mayor consumidor es Estados Unidos, con 20.730.000 bpd, seguido de
la Unión Europea (UE), con 14.680.000 bpd, China (6.534.000 bpd), Japón
(5.578.000 bpd) y Rusia (2.500.000 bpd). Primera conclusión evidente:
el petróleo se encuentra en forma abundante en aquellas regiones y países
de consumo moderado. Ergo, aquellas naciones que más lo queman
disponen de reservas escasas.
Organización
de Países Exportadores de Petróleo (OPEP)
La comercialización del petróleo
no se rige por el simple juego de la oferta y la demanda. El
intercambio mundial de este commoditie se encuentra concentrado en
pocas naciones. El mayor exportador mundial de crudo es Arabia
Saudita, con 8.554.000 bpd, seguido de Rusia, con 7.000.000 bpd,
Noruega (3.018.000 bpd), Irán (2.836.000 bpd) y Emiratos Arabes
Unidos (2.540.000 bpd). Para evitar la fijación de precios por parte
de las empresas petroleras occidentales y manejar el mercado mundial
de este hidrocarburo, en 1960 fue fundada la Organización de Países
Exportadores de Petróleo (OPEP) en Bagdad, hoy integrada por Angola,
Arabia Saudita, Argelia, Emiratos Arabes Unidos, Indonesia, Libia,
Nigeria, Irán, Irak, Kuwait, Qatar y Venezuela.
La OPEP controla aproximadamente
el 43 por ciento de la producción mundial de petróleo, el 51 por
ciento de las exportaciones y atesora el 75 por ciento de las reservas
certificadas. Su dominio en este mercado es evidente. Además,
concentra la totalidad de la capacidad excedentaria de producción de
petróleo del mundo, lo que la convierte en el banco central del oro
negro.
"Abrir
el grifo": Arabia
Saudita
Como el punto de partida es el
precio actual y futuro del petróleo, conviene aclarar que no todos
los países integrantes de la OPEP tienen la misma capacidad de
producción. De hecho, la posición predominante de Riyadh es casi
absoluta, ya que la nación saudita es la única que puede
literalmente “abrir el grifo” en cualquier momento e inundar de
crudo el mundo. Para los otros países miembros del cártel, cualquier
incremento de producción necesita de cierto tiempo de maduración.
Entonces, ante un pico en la
demanda mundial, sólo los sauditas pueden acudir en forma inmediata.
Pero la capacidad de esa nación islámica no es infinita.
Este es uno de los motivos que
han provocado el aumento del precio del barril de crudo. Entre los
integrantes de la OPEP, debemos contabilizar a Bahrein, Qatar,
Emiratos Arabes Unidos y Arabia Saudita como los que pueden satisfacer
con más premura las alzas en la demanda. Pero Irak, Irán, Nigeria,
Angola y Venezuela no pueden seguirles el trajín, por causas
diversas.
Bagdad no puede explotar su
potencial por la ausencia de todo tipo de autoridad y por el accionar
de grupos guerrilleros y separatistas. Teherán, por su parte, se
encuentra bajo sanción de Estados Unidos a raíz de su programa
nuclear, por lo cual no dispone del capital necesario para explotar el
subsuelo de la antigua Persia. Lagos y Luanda atraviesan graves
conflictos internos, y distintos grupos nacionales atentan
militarmente contra la explotación del crudo. El panorama en Caracas
es más alentador, ya que se encuentra en proceso de conversión de su
industria para procesar el petróleo extrapesado.
Por el lado de la demanda, la
misma ya no se concentra en el Primer Mundo (Norteamérica, la UE y
Japón) sino que todo el orbe se ha vuelta más sediento de petróleo.
Una información difundida por la agencia británica Reuters señala
que, según Tim Guinness, presidente de Guinness Asset Management, la
demanda de los países emergentes emula lo ya vivido por el mundo
desarrollado entre 1950 y 1970.
"Es comparable al
crecimiento de la demanda que vimos entre 1950 y 1970 en los países
de la OCDE (NdeR.: Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económico) Lo estamos viendo nuevamente generado por China, Asia
ex-Japón y la India. Supone un crecimiento muy fuerte de la potencial
demanda durante 10 a 15 años si el mundo en desarrollo continúa
creciendo un 5 por ciento anual. Para mí ese es una escenario
razonable," sostuvo el ejecutivo.
Guinness agregó que "del
otro lado de la moneda, el suministro no OPEP está mostrando un
extremadamente difícil aumento (...) El crecimiento que estamos
viendo en el Caspio, Africa occidental, Brasil (...) simplemente no es
suficiente para abastecer la (demanda) adiciona”l.
En la semana pasada, el
Parlamento turco autorizó a las Fuerzas Armadas a intervenir en forma
terrestre y aérea en el norte de Irak, en la zona conocida como
Kurdistán. Sucede que la población kurda allí establecida lucha
hace años por la conformación de un Estado propio, con el
“inconveniente” de que estaría “a caballo” de Irán, Irak,
Siria y Turquía. Esa región es rica en hidrocarburos, y de fácil
extracción. Se trata esta de una causa geopolítica.
No obstante cualquier explicación
que podamos dar sobre el motivo del alza del precio del barril de
crudo, a mediano y largo plazo no se avizora una baja del precio.
Porque no debemos olvidar que se trata de un recurso que se agota. La
teoría del pico de Hubbert –una influyente hipótesis acerca de la
tasa de agotamiento a largo plazo- nos grafica cómo va a
desenvolverse el mercado de este mineral. Predice que la producción
mundial de petróleo llegará a su cenit y después declinará tan rápido
como creció, resaltando el hecho de que el factor limitador de la
extracción de petróleo es la energía requerida y no su coste económico.
Aunque la comunidad científica
no se pone de acuerdo en cuándo se puede producir ese cenit, la curva
de Hubbert tiene forma de campana, con el máximo (o cenit) en su
centro, a partir del cual se inicia el descenso. Esta parte de la
curva se corresponde al de una oferta en descenso. Y los manuales de
Ciencia Económica nos han enseñado que, ante una retracción de la
oferta, el precio del bien o servicio tiende a elevarse. Con la
aclaración de que no existe posibilidad de incrementar lo ofertado
por la condición de recurso agotable.
El
dólar
El último factor de peso que se
debe citar es la debilidad de la divisa norteamericana. El dólar ha
retrocedido frente al euro, el yen, la libra esterlina y el yuan. Por
lo tanto, al cotizarse el precio de los commodities en la moneda
verde, su depreciación eleva el precio de los bienes y servicios
atados a su evolución. El hecho de que la Reserva Federal maneje la máquina
de emitir de la moneda mundial le permite a Washington poder exportar
su inflación. Es decir, que una depreciación del dólar reacomoda
hacia arriba todos los precios mundiales.
¿Existe, entonces, una solución
definitiva a este incremento? La respuesta es negativa. La actual
matriz energética mundial está basada en el consumo de petróleo.
Ergo, para hallar esa solución terminante se debe abandonar la matriz
presente y reemplazarla por otra, que sea sustentable en el tiempo.
¿Existe, entonces, una solución
transitoria? La respuesta es afirmativa. Pero de consecuencias
negativas. "La demanda petrolera es tan importante para el
transporte y el transporte es tan importante y relativamente barato
que el precio del crudo podría tener que subir a los 150 dólares por
barril para realmente erosionar el consumo," opinó Guinness.
Esto es, que una recesión mundial podría detener el alza del petróleo…
El panorama no es para nada
auspicioso. La respuesta a la pregunta ¿qué pasa con el precio del
petróleo? es que este recurso fósil originado hace millones de años
va a continuar con su carrera ascendente… hasta agotarse por
completo.
Fuente:
Agencia Periodística del MERCOSUR
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